EL ASESINO DE SU PADRE.
EL ASESINO DE SU PADRE.
El silencio entre Elara y Nathaniel era denso, cargado de un torbellino de emociones no expresadas. Elara, con los documentos temblorosos en sus manos, levantó la mirada hacia Nathaniel, sus ojos destellando una mezcla de dolor y desafío.
―¿Es verdad? ―Su voz era apenas un susurro, pero resonó en el estudio como un trueno. ―¿Es verdad lo que dice aquí sobre mi padre?
Nathaniel tragó saliva, sintiendo cómo el peso de los secretos que había guardado se convertía en una los