(Narrado por Viatrix)
El anuncio apareció en el periódico del domingo, en la sección de sociedad, justo donde Gael dijo que debía estar. Una foto de nosotros—él con esa mirada impenetrable, yo con una sonrisa que no llegaba a los ojos—y un texto breve, elegante y letal: “Gael Alexander Hendrix y Viatrix Morgan anuncian su compromiso. La ceremonia privada se celebrará el mes próximo.”
Privada. Eso significaba control. Eso significaba que solo entrarían los que Gael permitiera. Y también significaba una trampa bien cebada.
Ya tenía mi anillo de compromiso. Pero Gael insistió en darme algo más, un reloj de pulsera fino, con una esfera negra y números diminutos.
—Es a prueba de agua, golpes y interferencias —dijo mientras me lo ajustaba—. Tiene GPS y un botón de pánico. Presionalo dos segundos si algo sale mal. Sebastián y yo lo sabremos al instante.
Los preparativos comenzaron al día siguiente, pero no eran los normales. No hubo pruebas de vestidos en salones brillantes ni catas