Dormimos en el salón principal, sobre un sofá enorme cubierto con sábanas y mantas que Gael encontró en un estante. Él improvisó e hizo una especie de cama para nosotros. Gael no quiso ir a ninguna de las habitaciones de arriba. Dijo que el polvo le cerraría la garganta. Yo creo que los malos recuerdos también.
Me envolvió con sus brazos, uno debajo de mi cabeza, el otro alrededor de mi cintura, pegándome a su pecho como si temiera que me fuera a esfumar en la noche. Yo me acurruqué allí, escu