Salí de la gala sin despedirme de nadie.
El aire de la noche era frío, un alivio después del calor sofocante de mentiras y perfumes caros. Caminé varias cuadras antes de encontrar una parada de autobuses. Podría haber tomado un taxi, pero mis fondos últimamente son escasos y ahorro para pagar la renta atrasada.
Los que me veían se me quedaban viendo de una manera extraña. No era para menos. Parecía una especie de novia a la fuga. Con el vestido azul recogido en una mano para no arrastrarlo p