Después de aquella amenaza, la discusión empezó como todo últimamente con Damian: con reproches pequeños, frases que cortaban, silencios tensos que se iban acumulando hasta volver el aire irrespirable. Estábamos en mi departamento, demasiado cerca el uno del otro, como si el espacio reducido amplificara todo lo que ya no funcionaba entre nosotros. Él caminaba de un lado a otro, hablando sin mirarme directamente, enumerando errores que yo no sabía en qué momento había cometido. Que si Gael tarda