Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche cayó con una lentitud casi dramática, como si supiera que algo iba a suceder.
Aitana cerraba el último turno del spa Luna. El aroma a lavanda ya se había disipado, y las luces suaves apenas iluminaban los espejos y los botes de esmalte en el mostrador. Se sentía sola, pero en paz. Con una mezcla de agotamiento y alivio. Había sido una buena jornada: clientas frecuentes, pocas complicaciones, muchas sonrisas.Estaba por apagar la l&a






