Mundo ficciónIniciar sesiónEl spa estaba en silencio.
Eran casi las once de la noche, y Aitana se había quedado para terminar de organizar unas fichas de clientas y hacer inventario. No lo necesitaba, no realmente, pero no quería irse a casa. No todavía. El sonido del reloj de pared marcó la hora con su tic metálico. Afuera, la ciudad dormía. Adentro, solo el leve zumbido de los difusores de aroma, y la luz tenue que caía sobre las estaciones vacías. Estaba agachada, buscando una caja de toallas desechab






