El aroma dulce del removedor sin acetona flotaba en el ambiente, mezclado con el olor tenue a vainilla de las velas aromáticas. Era miércoles, un día aparentemente tranquilo, pero Aitana sabía que la calma era engañosa. Últimamente, su cuerpo y su mente estaban en constante lucha: el embarazo, la incertidumbre, el cansancio... y, por supuesto, Iker.
Aitana intentaba mantenerse ocupada. Sus manos eran más firmes cuando tenían una lima o un pincel. Era como si al trabajar pudiera olvidarse de tod