Viajaba tan rápido como podía siguiendo el límite de velocidad, no quería saltarse ninguna ley, aunque si seguía así no le daría tiempo llegar; la pantalla se iluminó con la cara de aquel hombre, era la segunda llamada sin contestar, paró en el primer supermercado que vio, bajo del auto, tomó un carrito y comenzó a meter al azar todo lo que veía, necesitaba que pareciera que llevaba ratos allí, el teléfono volvió a sonar.
- Dime.
- ¿Dónde estás metida? Te he buscado por todos los pasillos de