Capítulo 51. Un becario de lujo.
En horas de la tarde, Victoria tenía curiosidad, así que decidió bajar al archivo con la excusa de buscar un contrato viejo, pero la verdad era que quería ver si Bruno realmente estaba ahí.
Abrió la pesada puerta de metal.
El lugar era un laberinto de estanterías metálicas y cajas de cartón. Hacía calor y el aire estaba viciado.
Al fondo del pasillo 4, lo vio.
Bruno Ávalos se había quitado la camisa. Estaba en camiseta blanca, sudando, cargando dos cajas pesadas como si fueran plumas. Tenía los