Capítulo 48. La rendición del rey.
Victoria se fue a su casa. Pasó el domingo demasiado ansiosa, esperando la reacción de Bruno. Pero no se apareció y eso le causaba curiosidad. Por eso el lunes se levantó más temprano que todos los días.
Llegó a la Torre Reforma con la guardia alta, esperando un ataque. Esperaba bloqueos, abogados o seguridad impidiéndole el paso.
Pero cuando cruzó los torniquetes, el guardia principal se cuadró ante ella con un respeto nuevo, casi militar.
—Buenos días, señora Presidenta —dijo el hombre.
Victo