Capítulo 36. Le voy a quitar el aire que respira.
Al leer de nuevo los resultados, sintió como una especie de ola gigante rompiendo contra un acantilado; la comprensión lo golpeó. El aire se le atascó en los pulmones. No fue un suspiro, fue un impacto físico.
Levantó la vista hacia el parabrisas empañado. La comprensión lo golpeó con la fuerza de un mazo. Ya no había duda. Ya no había confusión ni ecos de culpas pasadas. Solo había una claridad cristalina, terrible y absoluta. Si el ADN decía que él era el padre... entonces todo lo demás era