Capítulo 118. Dos personas enamoradas.
Un año después.
Victoria tiró de las cintas de seda en la espalda de Camila. La tela blanca se ajustó a su cintura.
—No lo aprietes mucho, Vic —pidió Camila.
Puso sus dos manos sobre su vientre plano y acarició la seda.
—Déjalo un poco suelto. Quiero poder respirar bien hoy. Victoria sonrió a través del espejo. Aflojó el lazo de inmediato y ató un moño suave.
—Listo. Estás perfecta.
Camila se miró en el espejo de cuerpo entero. El vestido de seda blanca caía fluido y elegante hasta el suelo.