Capítulo 35. Quitando las vendas de los ojos.
Justo en ese momento, se escucharon unos golpes en la puerta. Victoria se levantó a abrirla y allí estaba Eric; traía un legajo de documentos en las manos.
—Aquí está todo, jefa. Los correos recuperados del servidor de Rogelio, las bitácoras de acceso bancario y... —Eric dudó un segundo— las reservas de hotel.
—¿Reservas de hotel? —preguntó Victoria, frunciendo el ceño. Ambos hablaban en tono bajo, por lo que Bruno no podía escuchar completamente lo que decían.
—Sí. Hay cargos recurrentes en l