6. Frío en público, fuego en privado.
Llegué a la torre principal todavía con sueño, con el cuerpo cansado por no haber dormido bien y con la cabeza llena de pensamientos que no lograba ordenar desde la noche anterior.
El auto me dejó frente al edificio más importante de Beaumont Holdings, ese al que solo entraban ejecutivos, inversionistas y gente demasiado importante como para mirar siquiera a personas como yo. Apenas crucé las puertas de vidrio sentí otra vez esa presión en el pecho, esa sensación de estar fuera de lugar que nun