168. Respiré profundamente.
Mi abrazo se aflojó apenas cuando escuché el breve sonido del teléfono.
No le di importancia al principio.
Pensé que la batería estaba baja o que la pantalla se había encendido por algún error.
Adrián tampoco pareció notarlo.
Seguía acariciando mi espalda con una calma que contrastaba por completo con todo lo que había ocurrido durante el día.
Respiré profundamente.
Su perfume me envolvía.
Durante unos segundos conseguí olvidar la radio.
El diario.
Las campanas.
La fotografía.
La llave.
Todo pa