156. La carta que conocía nuestro destino.
Ninguno de los cuatro habló.
El sobre permanecía entre las manos de Adrián mientras todos observábamos aquella caligrafía con una mezcla de desconcierto y curiosidad.
La frase seguía resonando en mi cabeza.
"Si están leyendo esto, significa que finalmente llegaron juntos."
No decía "si llegás".
No decía "si encuentran esta casa".
Mencionaba nuestros nombres.
Los dos.
Respiré despacio.
—¿Quién pudo escribir algo así hace tantos años?
Adrián recorrió el papel con la yema de los dedos.
—No lo sé.