164. La noche que eligió quedarse
Entrelacé mis dedos con los suyos y entramos en la habitación.
Adrián cerró la puerta con suavidad.
Durante unos segundos permanecimos en silencio, mirándonos bajo la luz tenue de la lámpara que descansaba junto a la cama.
Había algo diferente en aquella habitación.
Quizás era el peso de los recuerdos que acabábamos de descubrir.
Quizás era la forma en que Adrián me observaba.
Después de todo lo que habíamos vivido durante los últimos días, después de las mentiras, los documentos, las amenazas