Capítulo 12.
Eleanor, aunque todavía pálida, había sido declarada apta para bajar al comedor. El regreso a la rutina, sin la forzada intimidad del reposo, era un alivio y una tortura al mismo tiempo.
La cena se sirvió con una formalidad ridícula para una cabaña en el campo. Eleanor se sentó frente a Liam, con el Sr. y la Sra. Harrington flanqueándolos. La mesa, bellamente puesta por Tía Agatha, era el nuevo campo de batalla.
Timothy Harrington, el patriarca, rompió el hielo con una frialdad calculada.
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