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Esperé a que hubiera desaparecido del aula para girarme a mirar a mi casi amiga.

—Ya puedes respirar —le dije tras acabar de recoger mis cosas, viendo que estaba aún en estado catatónico. Me miró con expresión asustada, haciendo una mueca.

—Dime que lo he soñado —me pidió, con voz lastimera.

—¿Que vamos a tener a una medio vampiro de compañera de laboratorio? —le pregunt&eac

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