Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉramos cinco grupos de lobos, ocultos entre la cobertura que nos daba el bosque próximo al recinto y la oscuridad de la noche. Nuestra manada tenía a modo de refuerzo dos lobas de la manada de Sita, amigas de Desirée. Gina y Lara. Su función también era la de permitir que mantuviéramos el contacto con el resto de los grupos. En su forma animal, los lobos podían hablar mentalmente pese a la distancia dentro de su manada. Que yo pudiera infiltrarme en sus cabezas era algo al margen de aquello. Esas dos lobas serían nuestros ojos y nuestros oídos, la forma de mantener el contacto y saber qué sucedía aquí y allí. Nada de micrófonos sofisticados o cosas de esas. Instinto y poco más. Me había mantenido nerviosa y casi ansiaba encontrarme a Lia allí, pese a haber estado evitándola durante toda la semana. Quería preguntarle sobre mi padre, tener la certeza de que ella era realmente parte de mi familia. Pero era como si, de alguna forma, aún no estuviera preparada para afrontar aquello. Prim







