Mundo ficciónIniciar sesiónValentín llegó a media mañana. Aparcó su coche oscuro frente a nuestra puerta del garaje y entró en el local acompañado de Roman. Le dimos acceso a la zona del gimnasio donde estábamos reunidos, lobos y vampiros. Habíamos bajado los viejos sofás, movido un par de las mesas del local y colocado la televisión en un lugar estratégico. Al menos aquí el espacio ayudaba a que los gruñidos se atenuaran un poco







