Mundo ficciónIniciar sesiónEsperé a que el último profesor se marchara para ponerme de pie. Los paliduchos habían empezado a recoger sus cosas, eran los primeros a salir del aula, habitualmente. Miré a mis amigas, que me miraron para darme confianza. Odio hablar en público. Me tragué mi vergüenza y busqué al alfa que había en mí. Y a la mentalista. Necesitaba un poco de ambos. De alguna manera pudieron sentirlo, unos y otros. Poco a poco se hizo el silencio y la gente me empezó a mirar con curiosidad. Luna me miró con gesto orgulloso y Diana con mirada sorprendida. ¿Cómo había conseguido aquello sin abrir todavía la boca? Ni idea.
—Quería pediros un favor —empecé, sintiéndome parcialmente intimidada con toda aquella atención—. Mi amiga Luna está participando en un estudio y necesita muestras de sangre de híbridos. A ser posible de prim







