Mundo ficciónIniciar sesiónEsperé a que el último profesor se marchara para ponerme de pie. Los paliduchos habían empezado a recoger sus cosas, eran los primeros a salir del aula, habitualmente. Miré a mis amigas, que me miraron para darme confianza. Odio hablar en público. Me tragué mi vergüenza y busqué al alfa que había en mí. Y a la mentalista. Necesitaba un poco de ambos. De alguna manera pudieron sentirlo, unos y otros. Poco a poco se hizo el sil







