Comí un montón, hasta casi reventar. He estado abusando de la comida desde que me quitaron esa horrible liquida. Connor se bañó conmigo, aunque… él buscaba algo más que bañarse. Tuve que detenerlo cuando tomó mis tetas entre sus manos y restregó su erección en mi culo. Él estaba malherido. Anoche nos salimos de control y por suerte los puntos no se abrieron, pero no podíamos arriesgarnos de nuevo.
Terminamos en el hospital, el cual estaba aún muy ajetreado. Los enfermeros no dejaban de correr y la cantidad de murmullos me indicaba que había más personas de las que podían atender.
—Por un demonio —Se expresó mi esposo falso detrás de mí. Había insistido en venir—. Pensé que al menos conseguiría un doctor que me cambiara el vendaje, pero creo que no será posible.
—Déjeme ver si consigo a un enfermero disponible. Se le puede infectar el vendaje si no lo cambia —Intervino Donovan antes de desaparecer entre el montón de batas blancas.
—¿Está bien si yo…? —No sabía como decirle.
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