••Narra Catrina••
Los dedos de Connor causaban un desastre en mi interior. Tres de sus dedos entraban y salían rápidamente de mi coño, con fuerza, mis jugos sonaban de forma obscena. Mis paredes vaginales lo recibían con gusto
Reprimí mis gemidos, cubriéndome la boca con la mano. Y eso solo lo incitaba más a introducir sus dedos, hurgando dentro de mí, moviéndolos de la manera en que él sabía que me gustaba. Quería que viniera, que gritara, que Albeiro nos escuchara. Pero la vergüenza era