••Narra Connor••
Era sorprendente como esta casa, en un vecindario pobre y con grietas en las paredes pudo resistir un terremoto mientras edificios de millones de dólares construidas por los mejores arquitectos, se derrumbaron.
En el sencillo comedor de madera, solo se escuchaban los cubiertos contra los platos de porcelana. Él muy idiota se quiso lucir, preparando un quiso sencillo pero abundante y dando una pequeña charla sobre el agradecimiento.
¿Quién se creía, el Papa?
Apenas probé boca