••Narra Catrina••
Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que el doctor había venido a revisarme esta semana. Me sentía como una vaca siendo constantemente vigilada durante el embarazo. No era la mejor comparación, pero era lo que había.
Dejaba que el doctor me atendiera diariamente debido a mis problemas estomacales, por eso se aparecía, para suministrarme medicamentos y nutrientes, y aprovechaba para hacerme un chequeo completo.
Aunque esto fuera mucho más fácil si Connor no estuviera en la habitación, de pie, vigilándome como un halcón. Ya llevaba tres días sin salir de la mansión y tres días donde me he negado a hablarle. Y cuando no me quedaba más opción que responderle, trataba de ser lo más cortante posible.
No comprendía lo que estaba sintiendo en estos momentos. Se supone que ya lo odiaba, pero me sentía herida por él, como si hubiera esperado otra clase de trato de parte del hombre que me aprisionó con un contrato sucio. Varios contratos…
—La presión está