De un lado, del otro. Media vuelta, otra media vuelta. No importaba en que posición me colocará, no encontraba forma de descansar.
Hice todo lo que estaba en el repertorio; cerrar los ojos, contar ovejas, resolver problemas matemáticos, imaginarme que dormía sobre una nube suave. ¡Ya lo probé todo y nada funcionaba!
—Todo es culpa de ese hombre y su malditø intento de besarme —Me senté en la cama, molesta.
Me puse las pantuflas y salí molesta de la habitación, dirigiéndome a la cocina.
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