••Narra Catrina••
Bueno, logré pasar toda la noche sin vomitar. Eso ya era un avance.
Inclusive, pude cepillarme los dientes sin sentir asco por la pasta mentolada, algo con lo que había estado batallando estos últimos días. Por fin podía volver a mi dentadura blanca y refrescante.
Sabía que el embarazo podría llegar a ser difícil, pero no pensé que me derribaría de esa manera, que me sentiría tan decaída.
Me lavé la cara con agua fría, mirando mi reflejo pálido y con ojeras en el espejo del