El anuncio de Morgan y la bomba que Hywell había dejado caer, resonó en los oídos de Jade. "La visita de Hywell… fue para pedirme… tu mano oficialmente en matrimonio." La frase flotaba en el aire de Los Ángeles, tan incongruente con la violencia de apenas unas semanas atrás como el jardín florecido era con el anterior descuido. Jade se quedó paralizada, su mente luchando por conciliar la imagen del asesino con la del pretendiente.
Morgan, observando la reacción de su hija, la guio suavemente ha