El bullicio de la cafetería era un telón de fondo vibrante para el reencuentro de Jade y Liam.
Se sentaron en una mesa exterior, la luz del sol de la tarde filtrándose a través de los toldos, proyectando sombras danzantes sobre el pavimento. El aroma a café recién molido y bollería recién horneada flotaba en el aire, mezclándose con las risitas ocasionales de Lucy, que se dedicaba a su helado con la concentración de un pequeño gourmet.
La escena, tan sencilla en su superficie, estaba cargada de