La confesión de Hywell, la verdad sobre la salvación de su padre, dejó a Jade en un estado de shock. Se tambaleó, el mundo girando a su alrededor. El ramo de flores que había caído al suelo yacía olvidado, sus pétalos blancos ahora manchados con el polvo del mármol. Robert Blackwood estaba muerto, y el hombre que lo había asesinado, el mismo que la había atormentado en el pasado, era quien había dado una nueva vida a su padre.
Jade levantó la mirada hacia Hywell, sus ojos llenos de una incredul