El suave roce del pulgar de Liam en su mejilla envió un escalofrío por la espalda de Jade, una punzada de algo tierno y casi olvidado. Recordaba bien ese toque mágico y lo que la hacía sentir.
Su propuesta colgaba en el aire, una burbuja de esperanza en un mundo que se había vuelto sombrío. Sus ojos verdes, llenos de sinceridad y un anhelo tan puro, eran un refugio tentador, pero el peso de su pasado, de las cicatrices invisibles, de la traición y el miedo, era demasiado pesado para aceptar tal