Jade lo miró, el aliento atrapado en su pecho, su cuerpo temblando con la inesperada y abrumadora oleada de deseo que la inundaba. La humillación se mezclaba con la excitación, una combinación confusa y aterradora. Era la primera vez que sentía algo así, y era bajo la coerción, bajo el control de un hombre que no era Hywell, pero que compartía su oscuridad.
—¿Y qué es lo que él tiene?
Jade logró preguntar, su voz un hilo apenas audible, pero con un matiz de curiosidad perversa que la sorprendió