El eco de sus propias palabras martilleaba en la cabeza de Nick al amanecer. "Lo odio porque él fue quien mató a mi esposa."
La verdad, pronunciada en el silencio polvoriento de la capilla, no lo había liberado del todo. En cambio, se sentía como si hubiera abierto una vieja herida, una que se había negado a cerrar durante años y que ahora supuraba dolor y una renovada sed de venganza.
La liberación había sido fugaz, reemplazada por un frío y pesado asentamiento de la determinación. Ya no era u