La vida de Nick se había transformado en un tormento silencioso. La degradación de su puesto era solo una capa de su sufrimiento; la verdadera tortura era la ausencia de Jade, el vacío que había dejado en su existencia. Cada pasillo sombrío, cada rincón de la mansión donde antes podía verla o sentir su presencia, se había convertido en un recordatorio constante de lo que había perdido. El aire parecía viciado sin ella.
Su nuevo "trabajo" lo mantenía en las entrañas de la mansión o en las zonas