El apasionado e imprudente encuentro en el vestidor dejó a Jade con un torbellino de emociones. El beso de Nick era una promesa ardiente de libertad y de una pasión diferente, pero también el sello de un nuevo pacto, una posesión con sus propias condiciones.
La urgencia de escapar de Hywell se intensificó, pero también lo hizo el peso de la elección. Internamente, Jade sentía una extraña mezcla de alivio y pánico. Alivio porque no estaba sola en esto, pánico porque estaba saltando de una jaula,