La revelación de Hywell en la ducha, esa negación rotunda, resonaba en la mente de Jade sin cesar.
"No fui yo", había dicho.
Si no fue Hywell quien la salvó de Robert en aquel callejón, ¿entonces quién?
Esa voz, esa sensación de protección, la palabra "Mía"... todo había encajado perfectamente con la imagen de Hywell. Ahora, todo estaba deshecho. Pudo haber sido Liam, pero ¿cómo habría sabido Liam dónde encontrarla, en qué callejón oscuro de la vasta ciudad de Los Ángeles? Moría por preguntarle