Jade inclinó su cabeza sobre su brazo y gimió sobre su camisa. Jade le suplicó que la cogiera, que la tocara, que la penetrara con sus dedos o al menos la dejara tocarse para saciar la excitación, pero Phoenix se lo impidió y le dijo que su juego apenas comenzaba. Los pezones de Jade estaban tan endurecidos, que vibraba solo con el roce del saco de su amo. Y cuando un nuevo goteo se desprendió de su vagina, Hywel apagó el huevo unos minutos. Disfrutaba mucho torturándola de formas sexuales.
Hyw