El viaje al hotel fue en un silencio cargado. Jade observaba el paisaje urbano pasar por la ventanilla del coche blindado, sintiendo una desconexión total con la vibrante ciudad. Era su noche de bodas, una frase que en su mente sonaba a burla cruel. La mujer a su lado, la esposa de Hywell, era una figura vacía, despojada de voluntad. Se aferraba al recuerdo de la noche anterior, a la furia y la desesperación que había sentido al empujar a Nick, una pequeña victoria pírrica en medio de su derrot