Los días siguientes a la conmovedora conversación con su padre y la reafirmación de su amor con Hywell, estuvieron llenos de una energía renovada en la mansión. La casa vibraba con los preparativos de la onceava boda de Jade y Hywell.
Esa vez, sería diferente. Sería en casa, con la familia y amigos cercanos, un símbolo de su amor asentado y público.
Jade se sumergió en la tarea con una alegría contagiosa. Era una boda para ella, no para las cámaras ni para las expectativas de la sociedad, sino