93. Leve giro en los planes
Zoe
La puerta se cerró de golpe. Esto era peor de lo que imaginé. El cuarto olía horrible y se veía sucio. No iba a sentarme en esa cama ni loca. Nunca imaginé verlo en un lugar como este, pero en cuanto entró vestido de jeans y una chaqueta y me recorrió con la mirada, despacio, y sonrió al verme con el vestido azul que pidió por medio de su abogado, olvidé para qué accedí a verlo.
—Gira para mí —dijo, sin preámbulos.
Me reí con desdén, intentando disimular el estremecimiento que me causó su