Mundo ficciónIniciar sesiónLa conversación entre las dos luces se convirtió en el pulso nocturno del incipiente imperio. Para la gente de Nueva Aztlán, era un recordatorio constante de que su diosa no solo los observaba a ellos, sino que su mirada se extendía más allá de las montañas. Para Nayra, era la herramienta más poderosa que poseía.
La información fluía a través de la oscuridad. Ix-Kuk, desde su fortaleza en el sur, se convirtió en los ojos y oídos de Nayra. Le informaba de los movimientos de tribus nómadas, de rumores de nuevas vetas de obsidiana, de las lluvias tempranas en las montañas que prometían ríos caudalosos. Nayra, a su vez, le enviaba directivas: planes para nuevas rutas comerciales, diseños para mejores sistemas de recolección de agua, advertencias sobre patrones climáticos que ella, con su conocimient







