Mundo ficciónIniciar sesiónLa nueva normalidad en Nueva Aztlán era una de orden y progreso, pero en el círculo íntimo de Nayra, era una de tensión silenciosa. Las reuniones del consejo de guerra se habían convertido en un sutil campo de batalla. Itzli, el corazón leal, ahora observaba cada interacción entre Nayra y Balam con una confusión que no lograba ocultar. Ix-Kuk, el jaguar astuto, observaba con el cálculo frío de un depredador que ha detectado una nueva y extraña dinámica en la manada. Y Balam, de pie detrás del trono, ya no era solo un guardia; era una presencia, su silencio cargado con el peso de un conocimiento que nadie más compartía.
Nayra, consciente de estas miradas, se vio forzada a actuar con una frialdad aún mayor. Se distanció, sus decisiones más lógicas y desapegadas que nunca, en un intento de contrarrestar el calor







