Mundo ficciónIniciar sesiónLa caravana de Tikal no llegó como un ejército, sino como un río de riqueza y poder que serpenteaba desde la selva. A la cabeza no marchaban guerreros desaliñados, sino una guardia de élite cuyos pectorales de algodón tejido estaban adornados con plumas de quetzal y placas de jade pulido. Sus macuahuitls no eran simples herramientas de guerra; las hojas de obsidiana, negras como la medianoche, estaban perfectamente alineadas y engast







