Mundo ficciónIniciar sesiónLa partida de la delegación de Tikal dejó un nuevo tipo de silencio en Nueva Aztlán. No era el silencio del miedo o de la incertidumbre, sino el silencio del orgullo. La gente caminaba con la espalda más recta. Los guerreros entrenaban con una nueva ferocidad. Los niños en la academia estudiaban con la certeza de que estaban aprendiendo el lenguaje del poder. Habían sido medidos por el mundo exterior y no habían sido hallados







