Mundo ficciónIniciar sesiónLa alcoba de Nayra no era la habitación de una emperatriz. Era la celda austera de una asceta. No había sedas ni pieles, solo una estera ancha y baja sobre el suelo de piedra, una única lámpara de aceite que proyectaba sombras largas y temblorosas, y una pequeña ventana que se abría a la noche estrellada. El aire estaba impregnado del aroma limpio del ozono que a veces emanaba de sus experimentos con el mineral. Era un espacio de sol






![Lazos Malignos [Libro 2]](/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)
