La noticia de Itzli cayó como una piedra en un pozo profundo, y las ondas de miedo se extendieron por toda la aldea. Los Koo Yasi, el Pueblo de la Serpiente. El nombre era una vieja cicatriz en la memoria de la tribu, sinónimo de incursiones rápidas, crueles y mortales. Eran más numerosos, más sanguinarios, y ahora, estaban cerca.
Se convocó una reunión de emergencia en la choza del consejo. La atmósfera era sofocante, cargada con el olor a miedo y a copal quemado apresuradamente por los ancian