Las grietas en el invierno del sur no se abrieron por el deshielo, sino por la quiebra absoluta de la resistencia de la Manada del Sur.
Fue a mediados de la cuarta semana del bloqueo cuando los centinelas de los Colmillos Negros apostados en el cauce seco de las Colinas de Hierro avistaron la bandera de tregua. No venía un ejército, ni una división de caballería ligera. Solo un carruaje desprovisto de ornamentos dorados, escoltado por tres jinetes cuyos lobos se veían famélicos, con las costill