Las minas de bismuto del sur ya no eran propiedad de los linajes mayores, sino el motor de un imperio que acababa de nacer. Los documentos de rendición incondicional firmados por Lord Cassian reposaban en el centro de la mesa táctica, sellados con la huella rúnica de los Colmillos Negros y el blasón de plata de la Casa Auren. El invierno comenzaba a replegarse en los valles bajos, dejando al descubierto una tierra que, por primera vez en generaciones, no estaba dividida por fronteras de sangre,